Las
Piscinas naturales son zonas abiertas en los arrecifes donde es posible
nadar con tranquilidad en la marea baja, protegidos de olas y corrientes.
Todas tienen el fondo arenoso, con agua cristalina a menos que esté
haciendo viento.
A
la primera piscina, que queda a trescientos metros de la Pousada dos
Artistas, con profundidad de poco más de un metro, la llaman
de acuario, por la variedad de sus dóciles peces, que vendrán
a comer a su mano. Situada en frente a la Pousada Porto da Lua, hay
que caminar unos veinte metros por los arrecifes hasta llegar a ella.
A
la segunda piscina la llaman “del Lord”, por estar situada
frente a la casa construida por un Lord inglés, 400 m después
del acuario. Vendedores de bebidas, con sombrillas y tumbonas, suelen
estar en esa zona de la playa. No hace falta andar sobre los arrecifes
porque queda al borde de la arena, y tiene un metro de profundidad.
La
tercera piscina, llamada de Laguna Azul, 500 m después del Lord,
tiene entre uno y dos metros de profundidad, también a la orilla
de la playa.
La
cuarta piscina, mal llamada de Papagente está poco después
de la Laguna Azul, pero a unos quince metros de la arena. Es una sinuosa
de unos 30 por diez metros, con cinco de profundidad, estupenda para
bucear en apnea,
Siguiendo
al norte, nueve kilómetros de coquerales y playas desiertas,
hasta llegar al rio Imbassai, mar abierto, pero atención, a unos
dos kilómetros del Papagente hay una playa, de treinta metros
de largo, entre dos inmensas piedras. Ese lugar, de plácido aspecto,
es el verdadero Papagente, muy peligroso por la corriente hacia adentro
y abajo que hay en él, originada por el agua subterránea.
Hay carteles de aviso, aunque a veces no son vistos por lo encantadora
que es “la playita”.